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Es hora de reencontrarnos
Generalmente cuando hablamos de ir hacia adentro, de reconocer lo que Verdaderamente somos, se crea confusión. Y surgen preguntas tratando de aclarar la misma.
Estamos acostumbrados a lidiar con un ego o personalidad que sigue actuando de acuerdo a lo que su estructura de creencias le dicte.
Que elige... de acuerdo a los cientos de experiencias que haya tenido, y por lo general, desde las no tan buenas.
Que atrae... personas, circunstancias, éxitos o fracasos, de acuerdo a su karma o aprendizajes pendientes.
Que se conduce... tratando de ser aprobado, reconocido y exitoso (¿para quién?)
Que vive “negociando” con personas y situaciones para poder sostener el control y sentirse seguro y con menos temor.
Que se deja llevar por lo que escucha, lo que le muestran, lo que se rumorea, lo que se critica, lo que los otros (tan humanos como él) dicen que es bueno o malo, o importante. |
Y en medio de todo esto las sensaciones acosan, y podríamos a veces sentirnos enojados, otras frustrados, otras angustiados y buscamos desesperadamente fuera de nosotros algo que nos distraiga, divierta y saque de la mente aunque sea por unos minutos.
Agotador, ¿verdad?
Somos seres hechos de Luz pura, llena de Sabiduría, Amor y un Poder que si nos animáramos a contactar se nos acabarían las dudas y los temores.
El reencontrarse es poder empezar a discernir, cuándo actúa la personalidad, y empezar a abrirle camino a la salida de esa Luz interna.
Y esto se logra de muchas maneras y por muchos caminos, pero fundamentalmente animándonos a mirarnos sin posturas, sin disfraces, sin la fachada que usamos para el mundo que habitamos.
Buscar la forma de meditación a la que más fácil nos adaptemos, tener minutos de silencio y auto observación, buscar actividades que nos ayuden a entrar en una frecuencia de mayor serenidad.
El contacto con el Ser se reconoce rápidamente ya que nos colma de una inmediata sensación de calma y hasta lo que consideraríamos problemas dejan de serlo por un instante ayudándonos en una visión diferente de lo cotidiano.
Prof. Marta Irene Villafañe
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Diosas multifacéticas o simplemente... mujeres

Hay un mundo desconocido para la mayoría, incluso para nosotras mismas, las mujeres.
Algunos haciendo mala prensa de nuestras “oscilaciones” nos descalifican diciendo que somos impredecibles, que lloramos por cualquier cosa, que nunca estamos del todo conformes con nosotras ni con los otros. Lo peor que escuché fue “Las mujeres son todas unas histéricas”, como si esto fuera un insulto cuando en realidad no lo es. Histeria viene de Hystero (útero) o sea... SI somos histéricas y gracias a eso capaces de engendrar vida!!!
La verdad es que somos cíclicas. Nuestra energía cambia de acuerdo al período del mes que estemos transitando. No podríamos, aunque quisiéramos, escapar a ello. Por lo tanto es hora de dejar de pelearnos con nuestra naturaleza y empezar a entendernos.
A partir del momento en que tenemos nuestra menarca (primera menstruación) empieza este maravilloso recorrido hasta el fin de nuestros días. En las culturas ancestrales ese momento era el primer portal iniciàtico femenino y las mujercitas eran asistidas e instruidas por mujeres mayores en lo sagrado de su sangrado. Hoy en cambio, todo alude a evitar en forma artificial y muy rentable (en todos los sentidos) tocar el tema de “esos días”.
Justamente en ese momento inicia en nosotras un recorrido arquetípico y energético muy particular. Lo sabias? De ahí en adelante transcurren otros tres estadìos de los cuales nadie nos ha hablado. ¿Por qué será?
Desempolvar estos viejos conocimientos, reconocer en nosotras estas energías es rescatar lo mas valioso que tenemos, nuestra poderosa y sagrada feminidad.
La Mujer Transformadora, La Mujer Creadora, La Mujer Realizada y La Mujer Sabia son en realidad una sola. Todas ellas están en nosotras a cada momento. Somos todas ellas.
La primera nos permite llegar a lo mas profundo. Soltar y dar fin a lo que ya cumplió su ciclo. La Creadora es donde se sustenta nuestra autoestima, nuestra autoafirmación e individuación. La Realizada es la reina diosa de los vínculos. Y la Sabia es la que abre sus canales a planos mas sutiles conectándonos con el poder infinito del Universo en todas sus formas.
Veamos un poco de que se trata todo esto...
Supongamos que tu ciclo es de veintiocho días. Desde el momento en que finaliza tu luna (menstruación) hasta que termina tu ovulación, es decir aproximadamente catorce días iniciamos un periodo de energías expansivas que nos llevan naturalmente “hacia fuera”. Durante la primer semana estaremos transitando el arquetipo de la Mujer Creadora. Nos vamos a sentir mas livianas, frescas, elocuentes, decididas y con un plus de energía para hacer mil cosas. Tu propia naturaleza te va a acercar a concretar tus objetivos. Seguramente pases a ser vos misma tu prioridad, lo cual es muy saludable ya que a medida que te acerques a tu ovulación las energías te llevaran inevitablemente hacia los vínculos. Aquí comienza a vivenciarse a la Mujer Realizada. Te sentirás generosa, con ganas de compartir, de asistir a quienes te rodean. Todos tus proyectos iniciados en la fase anterior serán fácilmente sustentados, hasta tu sexualidad se vuelve mas amorosa y romántica. No en vano, te estas preparando para ovular. Es tal la apertura hacia el mundo que te rodea que serías capaz de concebir una nueva vida si así lo quisieras. Ves? Es lo que tu propia naturaleza te regala. La expresión máxima del amor y la necesidad de trascender. Si no tenes hijos, no te sientas mal, todos tus proyectos son tus hijos. No hace falta ser mamas biológicas para sentirnos “realizadas”.
Lo que si es prudente es no identificarse con esta fase sustentadora por siempre. Si caemos en la trampa de “dar todo en todo momento”, corremos el riesgo de entrar en situaciones depredadoras. A veces la culpa por no responder como los otros esperan e incluso como nosotras mismas creemos que debiéramos hacerlo, nos lleva a no respetarnos. Por supuesto que “el depredador externo” no es mas que una proyección que viene desde nuestro interior. Es la forma en que nuestro alma nos da la oportunidad de trascender ese punto.
Dejamos atrás la ovulación e inmediatamente empezamos a sentirnos mas introspectivas. Es nuestra Mujer Sabia. Seremos mas selectivas al momento de relacionarnos, es probable que estemos mas irritables o con menos paciencia, menos sociables y condescendientes. La ansiedad y la hiperactividad mental serán nuestra compañía y, como nadie nos dijo cómo canalizar estas energías serán quienes nos rodean nuestras “ocasionales víctimas” y escucharemos la frase: “Y...le esta por venir”. Siiiii, es justamente eso! Una alternativa saludable: darle rienda a tu creatividad. Te gusta cocinar? Te gusta pintar o escribir, o quizás bailar? Hacèlo!!! Las energías encuentran una salida y tu ansiedad decrece notablemente. No dejes de prestar atención a tu percepción en estos días, es tu chamana interior diciéndote al oído cuáles son los próximos pasos!
Cuando nuestra luna finalmente dice “aquí estoy” se instala en nosotras la Mujer Transformadora. Vas a sentirte mas cansada, mas lenta. Es el arquetipo mas poderoso. Puerta a otras dimensiones y a fuerzas quizás desconocidas que emergen desde tu linaje mas antiguo. Momento ideal para dejar atrás lo que ya no merece ser sostenido, y hacer espacio para nuevas experiencias.
En lo posible, trata de adaptar tus actividades a este ritmo que se impone. Pregúntate que necesitas en ese momento y respetate. Evita la tentación de tomarte un analgésico y luchar hasta entrar en ese pantalón ajustado pretendiendo “que no se note”. Al menos reserva un momento del día a “estar con vos”. Una meditación, el silencio, un momento de entrega a tu ser interior.
Ancestralmente las mujeres sabias, adivinas y sacerdotisas de todas las eras oraculaban durante este transito. Pedían y recibían información trascendental para ellas y su comunidad.
No te gustaría re-encontrar en vos a todas estas mujeres?
Además de disfrutar de todo el terreno conquistado con nuestra participación en la sociedad actual, no crees que cultivar estos aspectos nos haría sentir mas completas?
La auto-observación, la intención de ser la mejor versión de nosotras mismas es la llave.
Está y estuvo en nuestras manos, siempre.
María José Gutiérrez Marqués
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