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Ansiedad y angustia

La ansiedad es un transtorno psíquico que se produce por un sentimiento de inseguridad. Tendríamos que preguntarnos si este sentimiento de inseguridad está basado en una situación concreta, real o es imaginario. Tendríamos que analizar, si es en este momento presente, justificable mi ansiedad ante la situación que estoy viviendo o es un mecanismo psíquico, o una forma de reaccionar, adquirida ante situaciones o problemas anteriores que ya he solucionado.
La angustia es miedo psicológico, habría que analizar y profundizar a qué, si es solo una sensación, por no poder enfrentar un problema, por no poder hacer una elección, con la consecuente sensación de desgano, de agotamiento, por el continuo darle a la máquina de la cabeza de pensar y pensar, sin llegar a una solución. Por el uso de la energía mental, en continua circulación sin que tenga una apertura espiritual, sin permitirse el silencio, el contacto con la voz interior, aquella que se escucha cuando estamos en contacto con la naturaleza, y a la que accedemos meditando o bajando la velocidad de nuestra cabeza al serenarnos, al perdernos en un viaje al mirar por la ventana, a la que escuchamos luego de correr durante un buen rato, cuando ha tomado el control el cuerpo al realizar el deporte, y nos ha permitido salir del centro de la cabeza, para poner nuestra atención en blanco por estar concentrados en el ritmo de trote o en la respiración. La voz interior se escucha solo cuando bajamos los decibeles, salimos de nuestro disco rayado cerebral, de nuestros pensamientos recurrentes, y aparecen esas ideas súbitas, sanas, acertadas, equilibradas que dan paz.
Pero ¿para que sirve la angustia?
Heidegger diría que la angustia “es la realidad de la libertad como posibilidad antes de la posibilidad”, es el miedo a elegir, estamos obligados a elegir continuamente, el miedo a equivocarnos, a realizar una elección, perdiendo otra posibilidad. Porque siempre descartamos algo. La angustia nos muestra el miedo a la posibilidad frente al mundo, ¿qué hago ante éste mundo?, ¿qué hago ante ésta situación?. La angustia nos revela un modo de ser inauténtico, no verdadero, los valores de los demás, de la sociedad, nos están nublando nuestras elecciones, estamos confundidos, por eso nos sentimos inseguros. Pero estamos inseguros, angustiados por elegir. Asumiendo la angustia nos damos cuenta de nuestros valores personales verdaderos, de lo que nos gusta, de quienes somos realmente, nos tenemos que hacer responsables de nuestras propias decisiones, disfrutar de haberlas tomado, o tomar otra que corrija a la anterior. |
Asumiendo la angustia volvemos a centrarnos en nuestro espíritu, en nuestro ser, en nuestro Yo verdadero. La persona angustiada solo sabe de esa perturbación total porque ha perdido su centro, su conexión con la esencia de paz que proviene de su alma. El alma vence a la muerte, sobrevive, en cambio la mente no, por eso tengo miedo, por eso me angustio, la angustia, la inseguridad, es una graduación, un escalón inferior al miedo a la muerte. Pero si yo estoy en paz, con mi alma, sigo mi propósito, mis elecciones son auténticas, no voy a tener miedo a la muerte, en ninguno de sus matices, porque estoy satisfecho con la vida que he vivido. La conciencia de finitud, por la presencia de la muerte hace que me angustie, por el paso del tiempo; y que no pueda sostener por mucho tiempo una existencia inauténtica, debido que en algún momento hago crisis, por mas trampas por enmascarar la situación que no quiero enfrentar.
La sociedad con sus valores, opuestos al amor, basados en la mente, confunde mis valores y empiezo a sentirme inseguro, y a acelerarme mentalmente para hallar una solución. Pero es en ese mismo acelerarme que genero mas sentimientos de impotencia y de aceleración que se convierten en un circulo vicioso de pensar más y más, que confirman que por mas que piense no encuentro la solución y me siento más inseguro, por eso empiezo a observar soluciones externas, a armar la coraza entre sentirme inseguro y que no se note y unos pensamientos cada vez más temerosos, que confirman la inacción, el quedarse en el lugar, porque pienso que no puedo encontrar la solución y me siento angustiado, por lo tanto no puedo reaccionar sanamente, sino desde una defensa, generada por pensamientos defensivos ante la sensación de peligro, miedo y angustia. La angustia nos descubre, nos revela el significado de nuestra vida, nuestro modo de ser verdadero, solo si la asumimos. Ante la naturaleza finita de nuestro ser, podemos advertir el significado real de nuestra existencia. Es decir, el miedo a morir hace que no vivamos realmente, por buscar soluciones sociales externas, inauténticas, que están fabricadas por la sociedad u otras personas, y los medios de comunicación se encargan de decirnos que esa es la solución, que las cosas son así, que no pensemos mucho, que nos dejemos llevar, con lo cual nos angustiamos, o, nos hace elegir un modo personal y verdadero. Porque el amor sana, el amor hacia uno mismo equilibra, para poder brindarlo luego a los demás, el amor es elección frente al mundo, porque todo está bien siempre que no le haga daño a nadie, ni a mi, el amor es pensar en los demás y en mi, sin olvidarme también de mi, el amor que proviene de la paz, del perdón con uno mismo por los errores cometidos, pues solo estábamos aprendiendo, proviene de nuestra alma, no de nuestra mente critica y exigente. Nuestra mente se abrirá a escuchar la voz del alma solo a través de la serenidad, de estar viviendo una vida auténtica. ¿Te animás?
Valeria Durán
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JYOTISHA SHASTRA
La tradicional astrología hindú

Desde tiempos inmemoriales, hasta el día de hoy, en India se ha practicado la astrología con gran intensidad teniendo un papel muy importante en la vida mundana y espiritual de su pueblo. Por lo tanto, a diferencia de la astrología occidental, la astrología hindú llega a nosotros por medio de una filiación tradicional indiscutible que, mas allá de lo asentado en los antiguos tratados, se ha comunicado de padres astrólogos a hijos astrólogos, sin interrupción de continuidad.
A los efectos de comprender mejor el ejercicio de la astrología hindú, pueden ser distinguidos cinco campos, a saber:
Jataka (horóscopo natal): Es un estudio basado en el mapa astral calculado para el preciso instante en que es cortado el cordón umbilical de un niño que llega a este mundo. A tal fin, se estudia la Rasi Chakra (carta natal sideral), la Shodasavargas (16 cartas armónicas) con especial énfasis en la carta Navamsa (armónica novena) y diversos sistemas predictivos para la cualificación temporal del devenir, basados en el análisis de Dasas (períodos) y Antardasas (sub-períodos). Esto, que originariamente se cultivó en el Sur y centro de India, con el transcurso del tiempo, fue irradiado al resto del territorio.
Varshaphal (revolución solar): Es el mapa del cielo para el preciso instante en que el sol, luego de su recorrido anual por la banda zodiacal, retorna a la misma posición en que se encontraba cuando el nativo llegó al mundo. Principalmente esta rama nace en el Norte de India, obedeciendo ello a una conspicua influencia recibida en los tiempos de la ocupación Persa.
Prashna (astrología horaria): Es el mapa astral para el momento en que se formula una pregunta particular. Esta forma de astrología, dado su carácter, es una de las modalidades más primitivas de su práctica.
Muhurtha (astrología electiva): Es un cielo buscado para llevar a cabo una determinada actividad y obtener, dentro de lo posible, los resultados deseados. Aquí se atiende el tipo de evento que se ha de realizar, como ser: casamientos, cirugías, firma de contratos, mudanzas, el inicio de una construcción, etc.
Samhita (astrología mundana): Es la rama astrológica que estudia la astralidad colectiva, relativa al carácter y destino de las naciones, instituciones, así como el de los líderes políticos que las conducen.
El estudio centrado en el individuo es abordado implementando los instrumentos contenidos dentro de las dos primeras ramas descritas. A su vez, amerita destacarse algunas de las diferencias más relevantes que posee la Jyotisha Shastra (ciencia de la luz) en relación con la astrología dominante en occidente:
En lugar del Zodíaco Tropical (estacional), implementado mayoritariamente en occidente, se considera el Zodíaco Sideral (estelar), en estricta relación a las estrellas que lo definen como tal.
Los 12 signos zodiacales se hallan yuxtapuestos a 27 moradas lunares denominadas Nakshatras contando cada una, a su vez, con cuatro sectores denominados padas (cuartos). Esto, debido a la abundante casuística acumulada, brinda una riqueza interpretativa inigualable.
Junto a la Rasi Chakra (rueda de signos) y la Bhava Chakra (rueda de casas), se estudia la Navamsa, o novena armónica. Mientras que las primeras indican el Karma activo operante en la actual encarnación del nativo, la Navamsa señala el Dharma o propósito.
La Nakshatra donde se ubica la Luna natal determina una secuencia de períodos y sub-períodos planetarios que representan las diversas etapas en la vida del hombre. Los mismos se consideran para evaluar la fuerza de tránsitos y direcciones que han de acontecer. Las secuencias más utilizadas, entre otras tantas, son el Vimsottari Dasa y el Ashtottari Dasa.
Comenta Saxena en su obra "Judgement of Longevity" que en India hay mas de 32 métodos astrológicos para evaluar la longevidad. Los mismos, actualmente, son utilizados a diario por los astrólogos de India, al igual que refinadas técnicas para el cálculo de, al menos: tiempo, lugar, sexo y circunstancias de las encarnaciones anterior y pre-anterior mas relevantes.
La reveladora Jyotisha Shastra, con la gran cantidad de recursos que posee, a su vez, se articula solidariamente con la medicina Ayurveda y el arte arquitectónico denominado Vastu Shastra, como ramas del conocimiento orientadas a revertir estados nocivos en la salud y el hogar del ser humano.
Arq. Pablo M. Mauro
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