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¿Por qué nos enojamos?
Esa sensación que surge del malestar y parece brotar de las entrañas como un volcán en erupción, que por un lado nos empuja a seguir adelante pero por el otro se convierte en un arma destructora y que además nos trae más problemas que el problema mismo, es la del enojo. Algunos pueden expresarla fácilmente haciendo la vida imposible a cualquiera que este a su alrededor y otros acostumbrados a callar, la reprimen temerosos de que al soltarla se conviertan en poco menos que monstruos capaces de cualquier agresión, volcándola entonces hacia sí mismos. Algunos culparán del mismo al país, al jefe, a la "situación económica", a la suegra, a la pareja, al trabajo, al "no tengo tiempo", en fin razones podrían haber miles, pero mientras busquemos culpables en nuestro entorno achacándoles todos nuestros males, |
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difícilmente encontraremos la salida a esta sensación y a muchas otras.
En realidad la mayoría de los que estarán leyendo esto saben que el enojo generalmente es con uno mismo, porque las cosas "no salen como yo quiero", porque no dije lo que quería decir en el momento adecuado, porque estoy harto de desear cosas que nunca consigo, y en fin todo lo que se quiera agregar a esa especie de estado de frustración constante que se maneja en estos casos.
¿Qué hacer? Hay mucho para hacer. Lo primero, empezar a tenernos más paciencia, podríamos seguir por acostumbrarnos a hacer pie en todo lo positivo que tenemos, en todo lo que logramos, en lugar de en todo lo que se supone nos falta. |
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El estar atentos a nuestros aciertos, restándole críticas a nuestros errores, recordando que cometiéndolos hemos aprendido infinidad de cosas. Guardar siempre un tiempo para nosotros, para nuestras necesidades, nuestros gustos, nuestros planes. Aprender a poner límites cuando nos molestan, nos tratan mal, nos invaden. Actuar más desde lo que verdaderamente somos y sentimos. Respetarnos y aceptarnos con todo lo que traemos nos ayudará a seguir creciendo con menos exigencia y más alegría. De esto se trata el auto-conocernos, de aprender también a "pasarlo bien" y estar menos tiempo llenos de preocupación, de conectarnos cada día más con nuestro Verdadero Ser, facilitando de esta manera la expansión, que implica abrirnos a todo lo BUENO que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.
Prof. Marta Irene Villafañe  |
Las Heridas
Una ostra que no ha sido herida no puede producir perlas...
Las perlas son producto del dolor... resultado de la entrada de una sustancia extraña e indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena.
En la parte interna de la ostra se encuentra una sustancia lustrosa llamada nacar.
Cuando penetra en la ostra un grano de arena, las células de nacar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y capas y mas capas de nacar para proteger el cuerpo de la ostra.
Como resultado, se va formando una hermosa perla.
Una ostra que no fue herida de algún modo, no puede producir perlas, porque la perla es una herida cicatrizada...
"¿Te has sentido lastimado por palabras hirientes de alguien?" |
"¿Has sufrido duros golpes?"
Entonces... produce una perla!!!!!
Cubre tus lastimaduras con varias capas de amor.
Desdichadamente son pocas las personas que se interesan por este tipo de proceso...
La mayoría solo aprende a cultivar resentimientos dejando sus heridas abiertas... alimentándose con sentimientos pobres e impidiendo por lo tanto que las lesiones cicatricen...
Así, en la práctica, vemos que son muchas las ostras vacías, no porque no hayan sido heridas, sino porque no supieron comprender, perdonar y transformar un dolor en amor.
Una sonrisa, una mirada, un gesto la mayoría de las veces dice mas que mil palabras...
Lic. Ana Liguori  |
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La lectura genética también es karmática
En cuantas oportunidades nos hemos preguntado el porque de circunstancias adversas que nos tocan vivir pero sacamos fuerza de donde fuere para poder continuar y afortunadamente lo logramos, quedando este periodo de nuestra vida-visto a la distancia- como un recuerdo sembrío del cual seguramente algo hemos aprendido. Ahora bien, cuando esas circunstancias se presentan realmente cruentas a través de alguna enfermedad complicada, grave, terminal,(propia o de algún ser querido) la pregunta se agiganta y sentimos que la respuesta es casi una adivinanza de la cual seguramente nos costara o nunca obtendremos la respuesta correcta. |
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Es allí cuando comenzamos a querer disipar interrogantes y esto nos conduce a nivel inconsciente profundo a generar culpas, buscando absurdamente un motivo para de pronto "justificar" la enfermedad y todo el entorno que ella acarrea.
Debemos tener en cuenta que siempre antes de una enfermedad hay una conciencia espiritual que la "despierta" debido a lecturas geneáticas defectuosas adquiridas en comportamientos que han generado en nuestra inmortal vida espiritual, uno de los principios herméticos de "la causa y el efecto", por consiguiente la consecuencia se "instala" en nuestra actual vida y la no aceptación de la misma porque sentimos (equivocadamente) que es absolutamente injusta, hace que generemos una remedia y un dolor que lo único que sostienen es mas entorno negativo. |
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Es entonces preciso tomar conciencia que el hoy se vera reflejado en el mañana de nuestras futuras encarnaciones, actuar bien, pensar bien, sentir bien, poner todas las fuerzas necesarias para vencer el rencor, el odio, la envidia, los celos, son los principales elementos para resguardarnos de los propios errores cometidos y a los que debemos revertir. Un buen pensamiento antes de quedarnos dormidos, el contacto con nuestros Guías Espirituales, la oración, la caridad, el pedido generoso son las simples herramientas que nos conducen a una vida sana, serena y feliz.
Alena Persaldi  |
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